La Unión Independiente de Trabajadores de Andalucía (UITA), ha denunciado que se han retirado los equipos de respiración asistida (ERP) de los nuevos camiones autobomba recién entregados para combatir los incendios forestales. Según el sindicato, fue la Agencia de Medio Ambiente y Agua (Amaya) la que les comunicó el 29 de abril pasado tal decisión en un comité extraordinario monográfico de estos vehículos. UITA previamente había pedido unos cursos específicos sobre el uso de estos respiradores que se usan en caso de atrapamiento por el fuego.
Desde el sindicato de los bomberos forestales hacen hincapié en que fue la propia Junta de Andalucía la que exigió estos equipos en el pliego de condiciones del concurso de nuevos equipos de camiones autobomba. Y remiten las especificaciones técnicas que deberían tener estos equipos de protección respiratoria (EPR): «se instalarán en la cabina del camión para poder ser utilizado por cada uno de los ocupantes, en este caso dos, el conductor y el técnico que le acompaña;
estarán dotados de manómetro y será de presión positiva; podrán ser utilizados mientras el vehículo está en movimiento; no se fijarán al respaldo del asiento; habrá una máscara para el conductor y dos semi máscaras para los pasajeros; el sistema ha de ser capaz de suministrar un caudal de aire 40 1/minuto por cada usuario durante un tiempo no inferior a 10 minutos».
Además, los equipos deberán estar plenamente operativos a la entrega del camión, con las botellas de aire comprimido llenas, certificadas y chequeadas. Por último, se pedía que la botella de aire estuviera instalada en un sitio fácilmente accesible para los ocupantes. Desde el sindicato solicitan que se «restauren de forma inmediata los equipos, se dote estos sistemas de los materiales necesarios para su correcto funcionamiento y se de con carácter de urgencia la formación necesaria a los trabajadores para su correcto uso».
Desde Amaya aducen que se van a sustituir estos equipos por otros «tipo mascara de respiración autónoma de mayor autonomía, duración y sin necesidad de mantenimiento». Alejandro García es el subdirector del Centro Operativo Regional y explica a este periódico que cuando se licitaron los camiones autobombas no existían las máscaras autónomas, por lo que ahora «la logística que las bombonas de aire requieren no traen cuenta económicamente. Se almacenan en jaulas especiales, tienen que ser rellenadas por personal acreditado en estaciones de carga y no están pensadas para ser usadas en entornos al aire libre, sino por bomberos de ciudad en caso de atrapamiento o cuando se entre en un espacio cerrado donde no se sabe lo que se va a encontrar». Por el contrario, los bomberos forestales defienden que algunas veces cuando han tenido que apagar incendios en vertederos podían estas bombonas de aire serles de gran utilidad. Las nuevas máscaras son de un solo uso, su mantenimiento es mínimo -explican desde Amaya-, ya que duran diez años con una pequeña revisión cada cinco, apenas pesan 800 gramos y dan mucha más autonomía que los equipos desmantelados ahora. Desde la propia agencia reconocen que pudo haber un error a la hora de redactar el pliego de condiciones de los camiones autobomba, pero que éstas se van a actualizar con las nuevas máscaras.
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