La Paqui, el muñeco con el que la uci entrena la técnica más avanzada en covid

2022-04-22 19:25:12 By : Ms. Annie chen

Se llama La Paqui y es el primer modelo que existe para que los médicos y enfermeras de la unidad de cuidados intensivos entrenen la aplicación de la técnica ECMO, la más avanzada que existe en el tratamiento del covid-19 y de otras enfermedades que afectan a los pulmones. Es un invento de David Mosquera, un médico del servicio de medicina intensiva del Hospital Álvaro Cunqueiro. Él ha patentado el sistema como inventor, con el Sergas como socio financiador. «Ahora estamos intentando buscar fondos para hacerlo mejor y más bonito y también para comercializarlo, si interesa a la industria», explica.

La ECMO es una técnica muy compleja. Consiste en extraer toda la sangre del cuerpo del paciente durante días, a veces semanas, para que una máquina la oxigene y haga las funciones de los pulmones o de los pulmones y el corazón. Mientras, estos órganos descansan y pueden ir recuperándose poco a poco. Ya se utilizaba antes de que apareciese el coronavirus. En el covid fue aplicándose poco a poco. La primera vez fue en abril de hace dos años y se estrenó como terapia de rescate, es decir, cuando ya no existían más alterativas terapéuticas y el paciente sufría un distrés respiratorio agudo, o sea, una inflamación masiva y total de los pulmones. Con el paso de los meses, se ha ido utilizando cada vez más y ya no es una terapia de último recurso, sino que se emplea de forma habitual. En el 2020 se le puso a seis personas en el Cunqueiro, pero en el 2021 fueron 18.

«Con esta técnica pueden aparecer complicaciones», explica el intensivista, «la que más nos asusta es que entre aire en las líneas de sangre, que haya burbujas, porque pueden producir una embolia gaseosa sin posibilidad de solucionarla». El personal tiene que estar altamente cualificado para resolver estas complicaciones. Es como en la reanimación cardiopulmonar (RCP), dice Mosquera: «No puedes esperar a tener una parada para entrenarla, tienes que tenerla ya entrenada para, cuando surja, actuar de forma automática».

La uci del Cunqueiro empezó a utilizar la ECMO en el año 2016. Un uso típico era la neumonía provocada por la gripe. «Ahí ya empecé a darle vueltas porque no teníamos manera de practicar las complicaciones, solo podíamos entrenar con la máquina conectada a sí misma», explica. Se refiere a que los tubos de entrada y salida de la sangre se conectaban a la máquina para formar un circuito cerrado. «Pero eso no valía, porque en la vida real por el medio está el paciente», aclara. Los tubos llevan la sangre del cuerpo del paciente a la máquina y luego la devuelven, en un flujo continuo.

Por eso, decidió crear un paciente. El sistema se basa en válvulas, depósitos, tuberías y un sistema electrónico. Lo colocó dentro de un antiguo muñeco de prácticas de la RCP. Le puso llaves de grifo para poder ir simulando situaciones, pues no es más que un líquido (sangre) que corre por una tubería (venas y arterias). En lugar de sangre utilizan agua destilada.

No era el objetivo que tuviese forma humana. Mosquera pretende que sea algo pequeño, similar a una caja de zapatos, para que sea portátil. Pero, de momento, La Paqui sigue teniendo forma humana.

En la uci se forman todos los años en ECMO, tanto el personal médico como el de enfermería. El servicio pretende que haya mucha gente formada y hace cursos de una semana para los nuevos y reciclajes para los que ya saben.

El duplicador inventado por Mosquera para los respiradores

Los inventos del sótano

La Paqui nació en el sótano de casa de David Mosquera, un médico de 41 años que empezó a estudiar ingeniería; luego lo dejó y no se arrepiente, pero le quedó el gusanillo. Durante los primeros arreones de la pandemia, en el sistema sanitario gallego existía el temor generalizado de que la situación de aquí fuese una réplica de la de otros lugares, donde empezaban a escasear los respiradores de las ucis.

Mosquera ideó entonces un duplicador de respiradores, que es una pieza de plástico con forma de Y. De cada aparato de ventilación mecánica sale un tubo que se inserta en el paciente a través de la boca. Con una Y se pueden poner dos tubos. «Tenían que ser pacientes de características similares en peso y talla para calcular la misma cantidad de oxígeno para los dos», ya que esto, simplificándolo, depende de los kilos del enfermo. Era una medida desesperada. Cuando lanzó su idea, en dos días tenía 180 duplicadores, «gracias a Javier Pazó y a gente anónima de toda Galicia que las imprimieron con impresoras 3D».

La empresa Marine Instruments, a través de Francisco Pino, le ayudó a fabricar unas válvulas que se utilizan para hacer medidas de presión en los pacientes.

Este material no se llegó a utilizar. Por suerte, no hizo falta. Nunca faltaron los respiradores. Ahora se almacena en el hospital, donde no faltan ideas.

Álvaro Sevilla / m. x. b.

© Copyright LA VOZ DE GALICIA S.A. Polígono de Sabón, Arteixo, A CORUÑA (ESPAÑA) Inscrita en el Registro Mercantil de A Coruña en el Tomo 2438 del Archivo, Sección General, a los folios 91 y siguientes, hoja C-2141. CIF: A-15000649.